Se me habrá secado la mente?
¿habré agotado todas mis ideas?
¿cómo siembras nuevamente en una mente erosionada por el paso del tiempo?
Tal vez sólo tengo que eliminar el ruido infernal dentro de mi cabeza, que me impide escribir.
¿Cuándo comenzó este ruido?
Esta mañana de abril,
disfruto el silencio,
los sonidos de una ciudad despertando,
se cuelan por mi ventana
sin siquiera pedir permiso,
Los autos avanzan más lento,
mientras la gente camina apresurada,
con sus mascarillas insertadas en el medio de la cara.
A lo lejos el silbato de alguien que aún controla el trafico, tras la ausencia de semáforos, el recuerdo que nos queda de un pasado octubre rojo, en Santiago.
El gato me mira desde el sillón, escuchando lo mismo que yo.
¿Qué pensará de todo esto?.
Para él son sólo estímulos de una afuera que desconoce, que no extraña.
Algunos días es más curioso que otros y se asoma cerca de la ventana a mirar este espectáculo, como queriendo entender las piezas de esta metrópolis.
Se preguntará también, qué hago yo aquí, hace casi dos meses sin despegarme de su lado. Será que estará aburrido de mi?
Debo confesar que hay días que hasta yo mismo quisiera despegarme de mi, deshacerme de mi sombra por un par de horas.
Ayer traté de atraparla frente al espejo del salón,
Sostenerla como un rehén,
Mientras el reloj, poco amable
Me amenazaba con el paso de sus segundos
que no piensa devolverme.
Qué difícil es esto de estar todo el día contigo mismo!
Será que durante esta cuarentana, Alguien ya logró dominar este arte?...
Después de un largo silencio, una voz en mi cabeza susurra:Ahí comienza el ruido!.
Para evitar precisamente este lugar poco cómodo.
Si pudiera alienar el ruido: ¿Qué quisieras decirte hoy?
En mi caso, serían tantas cosas, pero temo que NO todas serían lindas de oír, tal vez por ello, es mejor silenciar.
..”No se puede encontrar paz, evitando la Vida”…