Hace mil quinientos años que no escribo nada. eso no significa que mi mente se ha quedado en silencio, simplemente ha sido como un eterno viaje en el cual no he podido sentarme a detener el vaivén en el que avanzan mis pensamientos. A instantes parece que la vida no quisiera darte un minuto, y como si fuera poco, yo busco aun sobrellenar mi agenda de actividades haciendo imposible el respiro.
Creo que este ejercicio es necesario, como hablaba Arístoteles de la catarsis, el vomito mental, también ayuda a drenar