martes, 15 de agosto de 2017

Entre Natales y Punta Arenas.-


El bus entre Puerto Natales y Punta Arenas demora 3 horas de viaje.
La primera hora y media inevitablemente me dormí. Al despertar una idea se me cruza en la cabeza, más bien una pregunta, que hace años esta instalada en el fondo de mi cabeza, desde que comencé con la idea fija de volver acá.
¿Qué tiene de importante este lugar de chile para mi?. ¿Por qué necesitaba volver?
Entre medio de la tormenta de nieve: Lo entendí!

Hace 20 años, vivimos acá. Todos éramos más jóvenes. Mi Papá estaba en la cúspide de su camino como Oficial de carabineros, era la autoridad del pueblo, aún no había tenido el infarto cerebral.
Mi madre estaba llena de actividades, la vida no le había pasado encima, y cumplía su rol a la perfección, nunca me detuve a pensar si lo hacía feliz o era lo que le tocó interpretar. La joven esposa de un oficial, la esposa de la autoridad: yo desde mi lugar adolescente, los encontraba “totales”, aunque delante de ellos, tenia la típica actitud de “ni ahí”, característica de esa edad.
Mis hermanas eran niñas. Yo aún ni lidiaba con la homosexualidad.
Era el hermano grande, el bacán. Cuando nos mudamos de Santiago, no quise estudiar en Tierra del Fuego, así que hice el cuarto medio en Punta Arenas y viajaba todos los fines de semana en el barco, llamado "Melinka", cruzando el estrecho de Magallanes para estar con mi Familia. Sin querer, comencé a forjar esa sensación de mirar desde lejos hacia tu propia casa, y los amaba. 
Aún recuerdo la escena después de la ceremonia de cuarto medio, en la esquina de la calle Bories, mis padres se encaminaron al hotel y yo me fui a la casa donde arrendaba una pieza, con un nudo en la garganta de querer ir con ellos, no sé porque no lo hice, seguramente, el espíritu rebelde de los 17 fue mas importante: No demostrar afectos!
Los que me conocen saben que spy Fan de Nicole, pues bien, en esta misma época vi por primera vez el video “Sin gamulán” y mi amor por ella comenzó hasta el día de hoy, marcando todas las etapas posteriores de mi existencia, la música nos acompaña.
La Tamara, mi hermana del medio, se convirtió en mi partner, nos arrancábamos escondidos de la casa para ir a la disco, fue hasta mi compañera de baile en mi graduación.
La Coni era una pitufa, que nos copiaba en todo.
La sensación de que nuestra historia aún no se escribía es lo que me da vueltas, aun existían miles de posibilidades, para mí es un lugar “puro”, casi ingenuo, o más bien así veía yo las cosas.