Este primer día de abril, me encuentro me encuentro a mi mism@ siendo una calculadora que resta en series de 10. Las matemáticas nunca han sido mi fuerte.
Quiero escribir y mi mente se queda en silencio, cosa extraña porque siempre estoy desbordando pensamientos, al parecer, cuando deseas atraparlos, se esfuman. De todas maneras he decidido obligar a mi cabezita a unir primero, dos ideas, luego tres y así continuar el juego hasta hilar un tejido impregnado de mis entrañas.
Tal vez convierta este trenzado en un regio sweater para el invierno, cubriéndome del frío con mis propias ideas que componen este texto.
Finalmente no estoy diciendo nada. ¿Y qué debiera estar diciendo?. Me preguntó. Te pregunto, Nos preguntamos. Os preguntáis.
La verdad, nada más que la verdad. Pon tu mano sobre esa biblia que guardas en el cajón del escritorio y comienza a cantar.