La oscuridad regresa espesa,
Se pasea ondulante,
buscando donde cobijarse,
se acerca a mi, me mira,
sin tener ojos,
la dejo permanecer muda.
Soy una idea inconclusa,
un pensamiento furtivo que se evapora en el atardecer de verano,
al caer el manto de la noche,
con su peso negro,
volviendo las cicatrices visibles,
expuestas a los transeúntes impávidos cargados de monotonía.
La campana de cristal se ha roto en trozos pequeños que se convierten en lágrimas repartidas por la habitación
que aún emana desesperación.
Algunas veces no soy tangible,
¿Acaso está mal que lo diga?
¿Debiera ser un secreto?
Pero qué significa ser intangible.