Una típica tarde de verano en Santiago de Chile, estamos en enero, aún muchos no han tomado sus merecidas vacaciones, las calles continúan atiborradas de esa gente que sin duda, preferiría estar usando un traje de baño en alguna playita del litoral.
Yo también sigo aquí, mis maletas llenas de polvo, carentes de destinos de calendario, esperando ser absueltas de su rutina nefasta, me miran con cara de cierta incognita. Lo cierto es que por el momento, no podría responder ahora sus cuestionamientos.
Por qué aún no has aprendido a estar callado?.
No hay comentarios:
Publicar un comentario